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lunes, 12 de diciembre de 2011

Varys.



"-Decidme, Lord Varys, ¿a quién servís en realidad?

-Al reino, mi buen señor —contestó Varys con una sonrisa—, no lo dudéis."

Y de entre todos los personajes que hay en Canción de Hielo y Fuego, escogí este. Un eunuco calvo con unos kilos de más. Aunque bueno, tampoco es un eunuco cualquiera: Lord Varys, Consejero de Rumores desde la época del rey Aerys II hasta la actualidad. Supongo que desde la parte de rumores hasta la de eunuco (sí, me temo que sí), me recuerda a mí en gran medida.
Y los que me conozcáis, no os extrañaréis. Rumores, onformación, conocimiento. Todo es lo mismo. Saber es poder, y pocos saben más que este tipo.

Nunca busqué de forma demasiado activa la información y los chismes, ni siquiera ahora (aunque es evidente que sí que ha aumentado la curosidad). No sabría decir muy bien el motivo. Tal vez empezó como inseguridad, como una necesidad de saber si la gente que decía valorarme realmente contaba la verdad. Eso sería hace cusa de un año o así. Luego me dí cuenta de que era algo mucho más potente y delicado; una palabra dicha a la persona correcta (o incorrecta, según se mire) y puedes destrozar el tejido social. Como una chispa sobre un manto de seda, dejaría un buen agujero. Y por eso hay que tener cuidado, y creo que hasta ahora, lo he tenido.
Saber cosas puede ser un escudo o un arma, como he dicho, pero también pude ser magia. Magia con poder de sanar. Dar la información oportuna puede ayudar a la gente a seguir adelante, a que no se desanime o a que no caiga en pozos oscuros. Eso es lo que intento.

Y sin duda, la información más peligrosa es aquella sobre nosotros mismos. A veces las personas confían secretos a gente digna de poca confianza, y se vuelve contra ellos. Pero aún más preocupante es la información que uno tiene que guardar sobre sí mismo para evitar que los demás sufran.
¿Hasta dónde es justo ocultar? ¿Dónde acaba la preocupación por el daño que puedas causar a los demás con lo que sabes sobre tí mismo y empieza el egoismo de querer contarlo para liberarse de una carga, o el egoismo de no contarlo para evitar enfados? ¿Como distinguir un motivo del otro?

...

¿Qué hacer?
To speak or not to speak, that is the question.

sábado, 16 de abril de 2011

Teclis.

"Teclis, hermano gemelo del poderoso príncipe Tyrion, es el extremo opuesto de su hermano. Si físico es frágil y debe beber pociones mágicas de su propia creación para poder sostenerse por sí mismo. No es un maestro de la espada o la estrategia (como su hermano); sin embargo, es el Mago Alto Elfo más poderoso de esta era y su dominio del arte de la magia no ha sido superado por ninguna otra criatura viva. Se dice que su poder es similar al del Gran Nigromante Nagash, por lo que es una suerte que Teclis haya consagrado su vida a derrotar a los poderes del Caos y de la muerte. Fue Teclis el que enseñó a los hechiceros imperiales a controlar las energías de la magia y los Colegios de Magia se establecieron siguiendo instrucciones suyas. Gracias a la ayuda de Teclis, el Emperador Magnus el Piadoso pudo derrotar a las fuerzas de los Dioses Oscuros en la última Gran Guerra contra el Caos. En verdad, Teclis es uno de aquellos héroes legendarios cuyas acciones dan forma al mundo"



Claro, cuando te lo pintan como tísico y débil, no mola tanto. Pero luego llega la parte de "con un chasquido de dedos puede incendiar una ciudad entera" y bueno, cambian las cosas.

La verdad es que, en parte, me veo similar a Teclis. Bien vale, ahora es cuando soltais un "Vaya, Diego, que modesto que eres" y yo os tendré que decir que es cierto, he cogido a uno de los mejores. Pero leches, tampoco es que yo sea la cosa más mediocre del mundo. Me identifico con Teclis por varios aspectos, pero creo que el principal, ya lo habéis deducido: frágil y enfermizo. Y es que, admitámoslo: no soy el referente de salud ni potencia física para nada. Pero en relación con ese aspecto va otro unido de forma inseparable: la inteligencia. Sí, vale, me estoy poniendo un poco por las nubes, pero de vez en cuando, un poco de orgullo propio no está de más. Siempre me he visto como un tipo con materia gris en la sesera. Que luego no lo haya aprovechado metiéndome en una de las carreras más simplonas que existen, lo admito. Pero ahí viene otra vinculación: el magisterio, bien sea del inglés o de la magia (al fin y al cabo, yo enseño las dos cosas). Es un tratar de mejorar el mundo que hay, porque sabemos que si no lo hacemos, el futuro que le queda es más bien limitado. Y bueno, por último está la magia... la magia lo impregna todo. Es la esencia de la vida, la energía vital, la chispa del dinamismo. Ah, casi se me olvidaba... está también que es un alto elfo. Ser un humano hubiera sido demasiado corriente, y por otro lado, demasiado vulgar también. Hay un cierto refinamiento interno en lo que hago que está por encima del humano medio, al igual que hay un refinamiento en el arte élfico que escapa de la capacidad de los humanos del Imperio.

Ah, pero Teclis tiene su lado oscuro, sin importar cuán dedicadamente luche por el bien y la estabilidad. Es lo que tiene vivir a la sombra de un hermano. Tyrion. *Sigh* Las gentes aclaman a Tyrion a su paso, es el grán héroe de la nación. Tyrion ha derrotado a varios héroes elfos oscuros, así como de otras razas, en combate singular. Tyrion es el líder inspirador al que todos los guerreros admiran. Al fin y al cabo, es un estratega nato y un guerrero sin parangón. Tyrion es el héroe en el que todo niño elfo quiere convertirse. Es el hombre con el que todas las mujeres sueñan; sueñan con su resplandeciente atractivo, su físico escultural y su fortaleza sin igual. Incluso las mujeres que están con Teclis ansían ir con él.

"Su hermano es poderoso; él es débil. Teclis habla con palabras justas y sus ideales son siempre nobles; Teclis es un conversador mordaz y cruel"

Vivir a la sombra de aquel que representa lo que la gente ama turtura el alma de cualquiera. Pocos son los que reconocen las hazañas de Teclis, y quienes lo hacen son en su mayoría, aquellos compañeros magos que saben como se siente un hechicero respecto al comandante militar. La gente olvida que Teclis arriesgó su vida para rescatar a Tyrion y a la Reina Eterna de un Gran Demonio. Pero quién se llevó el título de campeón de la Reina fue Tyrion. A nadie le gusta un campeón flojucho.

¿Y qué? Pues sí, con eso también me siento identificado. Los hombres se reunen en torno al tipo carismático, y yo no lo soy. Las mujeres asedian con atenciones al hombre con atractivo, y tampoco gasto de eso. Y los niños quieren ser como los héroes de leyenda, capaces de matar a un dragón si hace falta, y si exceptuamos en los videojuegos, yo tampoco puedo hacerlo. No, no voy a decir que eso me apene, para nada. Tyrion y los que siguen su senda tendrán esas recompensas. Pero Teclis y los que seguimos sus pasos tenemos algo mágico, muy superior al potencial que se ve a simple vista.

Magia.

O tal vez no sea magia. Pero desde hace cosa de una semana, sé que soy el mejor en algo, y solo con saber eso tengo toda la energía que me hace falta para luchar... y llevarme ejércitos enteros por delante si hace falta.

Y ya que me pongo a alabarme, añadiré que la imagen que hay arriba la dibujé yo. Luego el escaner la dejó como la veis.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Myself.

Honor: Choices that you make, reflect of whom you truly are.
Courage: Rise above the masses, live your life complete and strong.
Compassion: Is the power that must be used for the good of all.
Loyal; To the ones in my care, standing true for what the cause.

My soul has been searching, longing for something.
I see my true self and I have learned well.

Honesty: There are no shades of grey, only truth as it can be.
Sincere: Don't need to give my word, to speak of such, is the same thing.
Courtesy: There's no need to prove strength, even respect your enemies.
Values: This is the code I feel, emotions without words, can speak.

My soul has been searching, longing for something
I see my true self and I have learned well
My true self

Insight, intelligence, integrity, the honor that is in my soul.




(La versión con Renji era mucho más elegante... pero fue eliminada de YouTube.)

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Bipolar.

Uno se pregunta si realmente tiene problemas mentales serios cuando pasa de pensar una cosa a pensar la opuesta de un día a otro, para volver en cuestión de horas a la primera idea, todo ello acompañado por auntentica convicción en todos los momentos. Y es que, claro, a mi no me parece normal, especialmente por el hecho de que aun cuando estoy en uno de esos dos extremos opuestos, comprendo por que antes pensaba lo otro. Supongo que es algo dificil de explicar sin determinar qué es exactamente de qué estoy hablando. Así que vamos, esto me dejará más tranquilo o en su defecto será mi propio ataud, tumba y lápida.
Como se puede apreciar por la últimas entradas de este blog, o simplemente por mi expresión facial de estas últimas semanas, no estoy pasando una buena racha. Bueno, estoy o estaba, no sé con certeza cual de los dos tiempos verbales usar, puesto que no sé si la situación está resuelta en mi mente o no. Ahhhhhh... Bueno, hablando claramente, la causa de mi pésimo estado de ánimo se debia a mi percepción de la relación con aquellas personas, con aquellos amigos con los que más confianza tengo. Sé que va a sonar egoista, puesto que lo es, pero en verdad sentía que no me prestaban la atención que me merecía. "Tú te preocupas por ellos día a día, te preguntas si les habrá pasado algo malo, si están sufriendo o si están agobiados. Luego a lo mejor no lo expresas o no lo haces de la forma adecuada, pero te preocupas por ellos, Diego. Pero ellos ¿se preocupan por tí?" Claro, la primera respuesta que me dí fue un "no". Hacía tiempo que no hablaba (entendiendo hablar como el hecho de tener una conversación relativamente coherente y personal, no meras trivialidades) con ellos y ellas. Y eso me sumía en un auténtico lodazal de amargura. Me sentía realmente indignado también por el hecho de que, al menos en mi memoria, todas las conversaciones las tuviera que iniciar yo, salvo escasas excepciones.
Pero afortunadamente, una personita me hizo reflexionar. Yo era ya consciente de que la época en la que nos encontramos es una época de mucho trabajar y estudiar, pero no lo vi factible hasta que hablé con esa persona. Empecé a plantearme que tal vez me estuviera volviendo paranoico, que seguramente la gente también se preocupara por mí, aunque luego no lo expresara, como en ocasiones hago yo. Y empecé a salir del pantano. Hablé, o intenté hablar (porque no siempre que uno habla es conestado), en mayor o menor cantidad con varias personas que para mí son importantes. Y me convencí de que realmente estaba todo en mi mente, y que en realidad estaba exigiendo un imposible al demandar tanta atención y tan explicita.
Pero ayer, por distintos motivos, volví a plantearme si realmente las cosas eran como me había convencido de que eran. "no soy nadie para muchos de ellos", me dije. "Soy como un vagabundo que mendiga los restos de confianza, de tiempo y de amistad que les quedan después de atender a quienes realmente les importan. Para ellos no soy más que un entretenimiento para cuando los demás falten." Y sé que puede sonar duro, pero realmente lo veía así. Y digo veía, a pesar de que una parte de mí sigue pensando que eso es lo que ocurre.
Y hoy, al levantarme, ¡plas! No veía nada de ello factible. Una vez más, me dije "Está todo en tu cabeza. Sí que les importas. Puede que no seas el primero en la lista de confianza, pero estoy seguro de que realmente estás alto en el ranking. Ya te lo han demostrado muchas veces. Hace tiempo, sí, pero también hace poco. Lo que pasa es que no lo recuerdas, o lo olvidas voluntariamente para darte la razón y quedar como el único bueno de la película. Si no les importaras, no hablarían contigo. Si no les importaras, no te habrían confiado nunca sus sentimientos. Si no les importaras, se limitarían a darte una conversación sin profundidad." Y claro, esos argumentos no los puedo rebatir... a menos que considere que todos los que me rodean son estupendos actores. Pero en el fondo, necesito creer que les importo. Una parte de mí lo sabe.
Pero aun así, si me veis, en persona o en internet, por favor, habladme. Lo dije una vez: "Esos 5 minutitos de conversación me dan la vida". Necesitos esos 5 minutos. Necesito vivir, se lo debo a mucha gente.

martes, 9 de noviembre de 2010

Let us in.

A-Si se resisten a que entremos, entonces derribaremos sus murallas. Les demostraremos que no deben cerrarse a nosotros.
B-Pero pensarán que nuestras intenciones son hostiles.
A-Cuando estemos dentro, se darán cuenta de que no lo son.
B-Pero eso es peligroso. Las murallas podrían venirse abajo y aplastarnos. Por no hablar de que su confianza en nosotros quedaría dañada, y con razón.
A-Me da igual. Comprenderán como nos sentimos o moriremos en el intento. Diego no deja las cosas a medias.
B-Tal vez bastaría con que llamáramos a la puerta y pidiéramos que nos dejen entrar.
A-No seas ingenuo. Nadie abre la puerta a los locos y los mendigos como nosotros.
B-Hay gente buena ahí fuera. Y la gente de la que nos rodeamos es buena.
A-Yo... No quiero pasar el invierno en la calle. Eso es todo.
B-Te entiendo. Yo tampoco quiero morir de frío. Pero hay que tener esperanza. La hostilidad nunca resolverá los problemas. Solo los agravará.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Cleric.

Casi siempre (si no siempre) que he jugado una partida de rol, he jugado un healer. Incluso cuando no hay healers en el sentido estricto de la expresión.
-Unnamed personaje: Mi primer personaje. Clérigo mago.
-Nilas Arcanister: Mi primer personaje de diseño completo. Clérigo.
-Zacariel Arcanister: Mi primer personaje optimizado. Bardo, evangelizador, cargado de conjuros de sanación.
-Irineo: Mi primer personaje de Vampiro. La oveja negra. Aasamita.
-Walter Preston: El primer vampiro bien diseñado. Tremere. Biomédico.
-Lázár: El primer vampiro con clan de manual de narrador. Salubri. Fraile.
-Paladinus McPaladio: Usado como personaje del Master, pero todavía no usado como PJ. Paladín. Especializado en protección y sanación.

Casi siempre healer. Healer con misión secundaria de defensor. Y si seguimos la corriente psicológica de Manolo (leches, que dolor tener que mencionarle en mi blog) es lo que yo me considero, lo que soy o lo que querría ser. Supongo que en parte sí. Por alguna razón, me siento realizado cuando la gente viene a contarme lo mal que les trata la vida, o lo bien que les va todo, o lo difícil que es tomar una determinada decisión, y yo, los escucho y luego les trato de aconsejar.
Se me da mejor escuchar que hablar. Fundamentalmente porque cuando hablo, tiendo a hablar de mí. Y no es que mi vida sea demasiado apasionante.

By the way, I'm feeling Maxwell today.

viernes, 29 de octubre de 2010

Change.

Solo quería dejar constancia de como ha cambiado el estilo de este, mi blog personal, desde que lo empecé hasta hoy.
Al principio parecía que sufría paranoia, metiendo contínuamente la palabra magia por todos lados. Luego se fue "normalizando". Y no sé, pero tal vez haya que recuperar el estilo metafísico y metamágico que lo caracterizó en inicio.
Fundamentalmente porque no me gusta estár en la franja de los normal. Lo normal es lo aceptado, pero también lo mediocre. Y no me gusta la mediocridad, independientemente de que pisiblemente esté incluido en el conjunto de personas mediocres para mucha gente.
Y bueno, aparte de eso... me gusta demasiado destacar y llamar la atencion de los que me rodean como para ser normal y no llamar la atención.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Maxwell.

Líder de la Sección XIII de las Fuerzas especiales del Vaticano, Enrico Maxwell.


Un tipo elegante donde los haya, la verdad. Tan elegante que fue por imitarle el estilo por lo que empecé a dejarme el pelo largo. Me recordaba a mí, supongo. Me recuerda a mí todavía, de hecho. Empezó a recordarme a mí a partir del momento de su muerte. En ese momento, el autor de Hellsing decidió incluir un flashback en el cual, un Enrico de poco más de 10 años se dirige a su mentor Alexander Anderson (que posteriormente se convertiría en su subordinado) y le dice: "Quiero convertirme en alguien importante, alguien a quien la gente no pueda despreciar ni infravalorar". ¿Cuántas veces habré dicho yo eso? Muchas, me temo. Muchísimas.

Ser importante. No, me temo que no lo soy. Y la verdad es que debo admitir que me gustaría. No me refiero necesariamente a ser importante a gran escala. Me refiero a ser importante para una persona o un grupo de ellas, pero al máximo nivel. Me refiero a ser "el más" algo entre la gente que conozco. Pero nada. No soy el más friky (lo es Andrea), ni el que mejor interpreta sus personajes de rol (lo es Inés), ni el mejor cronista (lo es Sofía), ni el más simpático (lo es David), ni el que más sabe de Inglés (lo es Euge), ni el que más sabe de historia (Guille o Joaquin ponen el listón muy alto), ni el que saca mejores notas (lo es Sara), ni el que mejor baila (ese es Edu, sin discusión posible, he dicho). Tampoco creo que sea el mejor amigo de nadie. Y no es que me duela en exceso que sean mejores que yo. Es simplemente que... me gustaría destacar.

Ser el segundón (o tercerón, o vaya usted a saber cuan bajo puedo estar en algunas clasificaciones) es un pelín triste. Porque como dijo Maxwell, si no, la gente tiende a infravalorarte. Y uno queda en el olvido. Si no eres "el más" algo, la gente se olvida de tí. Y aun así, no hago nada por evitarlo. ¡Qué ironía!