¿Quién me iba a decir que al final iba a usar tanto el blog?
La verdad es que es una herramienta de desahogo espectacular: es escribir aquí lo que me preocupa o lo que tengo en mente y me siento mejor. Y eso, aun sin saber si la gente lo lee. Bueno, creo que sí, que me leéis, principalmente porque acabo de mirar mis estadísticas y a las dos de la noche, nunca he entrado en mi blog... aunque del resto, no sé cuantas de las visitas son mías. Da igual, estoy conforme.
Y la verdad es que empecé a escribir esta entrada con otro objetivo, aunque no recuerdo muy bien cual. El título todavía sigue en mi mente: Self-understanding. Creo que también tenía que ver con el blog.
Sí, sí, ya recuerdo. Recuerdo también que estuve pensando en escribirlo esta mediodía. Llegaron a mi memoria recuerdos de aquella entrada en la que me planteaba si seguir con el blog, por no tener comentarios. Grimoires se titulaba, si no me falla la materia gris. Que claro, tenía su razón de ser: una cosa es que me relaje o me anime escribir lo que me pasa en este blog... pero otra muy diferente es escribir para nadie. "Sería como predicar en el desierto", me viene a la mente mientras escribo estas líneas.
En cualquier caso, no, ya no es la falta de comentarios lo que me preocupa. O lo que me molesta, porque no estoy seguro demasiado bien de cuales son mis sentimientos respecto a este asunto. Eso es algo que tengo muy asumido que no voy a recibir casi nunca, y lo comprendo. Ahora me preocupa algo más si realmente se me entiende cuando escribo. "Chinese poetry", ese era el título que había pensado ponerle a esta entrada por la mañana (sí, realmente pienso mucho lo que voy a escribir aquí... bueno, pienso mucho en general). El título en cuestión se explicaba de forma muy sencilla: es dificil entender chino, no muchos saben hablarlo en España (aunque cada vez sean más, me entendéis. Es como el dicho de "me suena a chino"), pero mucho más difícil es entender la lírica china (ya es difícil en castellano, imaginaos en otro idioma).
Claro, lo que escribo es subjetivo, es algo que está en mi mente... y mi mente es un auténtico caos literario. Pero no sé. Quiero decir: si la gente no comprende lo que escribo ¿Por qué no me pregunta que quiero decir? Y si lo hace, ¿Cómo es posible que no pregunte que es lo que me hace sentirme así?
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sábado, 2 de abril de 2011
lunes, 28 de marzo de 2011
Library.
Un mago con algo de carisma y sabiduría tiene su buena biblioteca en su torre. Decenas, centenares de libros, grimorios, compendios y tomos. Tod das sus experiencias y su saber, y posiblemente el saber de sus mentores y conocidos está por ahí, dispersado, en algún punto de la biblioteca, presto de ser encontrado cuando llegue el momento.
Pero... ya me conocéis: soy un tipo con cierta vagancia. Y claro, los libros no se ordenan solos. En un primer momento, cuando son pocos y poco extensos, es fácil recordar encima de qué mesa dejé este o debajo de qué silla está el otro. Pero a mí me encanta acumular estas perlas de sabiduría, y acumulo cantidades ingentes. Y mi mente no da para tenerlas todas en orden. Los códices se deshojan y sus páginas se mezclan con las de otros. Los libros de rol se dispersan entre los libros de ciencia, las novelas románticas entre los libros de autoayuda, los compendios de conjuros con los tomos de ciencia, los diccionarios de élfico con los de inglés...
Y así, es dificil manejar lo que sé cuando alguna visita viene a por consejo o simplemente a charlar. Pero soy consciente de que ordenar todo es muy complicado para mí. Hay libros que deben ser restaurados y otros que deben ser actualizados. Algunos, demasiado peligrosos, que deben ser descartados y otros que deben ser puestos en lugares de fácil acceso. Y es posible que necesite ayuda. No sé si la aceptaré, o si simplemente seré muy selectivo sobre quién puede echarme una mano y quién no, pero sé que la necesito para poner en orden este desastre.
Pero... ya me conocéis: soy un tipo con cierta vagancia. Y claro, los libros no se ordenan solos. En un primer momento, cuando son pocos y poco extensos, es fácil recordar encima de qué mesa dejé este o debajo de qué silla está el otro. Pero a mí me encanta acumular estas perlas de sabiduría, y acumulo cantidades ingentes. Y mi mente no da para tenerlas todas en orden. Los códices se deshojan y sus páginas se mezclan con las de otros. Los libros de rol se dispersan entre los libros de ciencia, las novelas románticas entre los libros de autoayuda, los compendios de conjuros con los tomos de ciencia, los diccionarios de élfico con los de inglés...
Y así, es dificil manejar lo que sé cuando alguna visita viene a por consejo o simplemente a charlar. Pero soy consciente de que ordenar todo es muy complicado para mí. Hay libros que deben ser restaurados y otros que deben ser actualizados. Algunos, demasiado peligrosos, que deben ser descartados y otros que deben ser puestos en lugares de fácil acceso. Y es posible que necesite ayuda. No sé si la aceptaré, o si simplemente seré muy selectivo sobre quién puede echarme una mano y quién no, pero sé que la necesito para poner en orden este desastre.
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