-Me gusta la pimienta. Me gusta la forma en que crea esa sensación de calor picante en la lengua.
-Me gusta coger una manta o la bata y tumbarme en la cama después de comer, y cerrar los ojos para ver si me quedo dormido, aunque sin muchas esperanzas de que eso ocurra.
-Me gusta cuando estoy en el ordenador, sin hacer nada en concreto, y de repente, alguien me inicia conversación.
-Me gusta cuando los planes salen bien.
-Me gusta ver sonreir a la gente, no solo por haber dicho algo gracioso, sino fundamentalmente, por haber hecho algo que les haga felices a un nivel más profundo.
-Me gusta el Dragon Age (¿Quién lo diría?). El segundo no está mal... pero ningún juego superará el realismo del Origins.
-Me gusta hablar, aunque no lo parezca. Y aún más que hablar, me gusta escuchar.
-Me gusta quedarme pensando, dejar la mente fluir en la dirección que quiera, y a partir de ahí, enlazar un pensamiento con otro.
-Me gusta la papiroflexia. Es un tipo de arte al que puedo acceder, no como el dibujo o la música.
-Me gustaría tener un dibujo de mí mismo, en plan comic (pero no caricatura, por favor).
-Me gustaría tener más fuerza de voluntad y más capacidad para soportar largas horas de trabajo en el ordenador.
-Me gustaría ser actor de doblaje en algún videojuego o alguna película elegante. Sobre todo del malo de la historia, o del secundario ingenioso.
-Me gustaría traducir juegos o libros de rol (porque hasta ahora, he visto muchos errores en esos ámbitos). Y como es difícil que eso pase, confío en que Euge pueda disfrutar haciéndolo.
-Me gustaría aprender a manejar una espada o una vara con elegancia.
-Me gustaría escribir un grimorio de magia y publicarlo. O si no, me gustaría publicar mi historia de un cazador de vampiros (se llama Leonardo, como un profe que tuve de inglés).
-Pienso gastarme mi primer sueldo en un trabajo fijo en comprarme una armadura, unos guanteletes, una cota de malla o un alabarda.
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sábado, 19 de marzo de 2011
miércoles, 3 de noviembre de 2010
People.
"Things don't make people happy.
People make people happy."
Siempre hay alguien que consigue animarme, aunque no siempre sea la misma persona. Pero lo importante es que tengo un grupito de personas que tienen el don místico de devolverme la sonrisa. Es algo auténticamente mágico cuando se está deprimido y viene alguien a sacarte de ese pozo de oscuridad. Da fuerzas, rejuvenece, eleva el espíritu. Parece simple, pero es una auténtica demostración de poder y empatia que no todos somos capaces de alcanzar.
La felicidad depende en gran medida de la relación que tengamos con la gente que hay a nuestro alrededor, no de las cosas que nos pertenezcan. Prefiero 5 minutos de conversación trascendental, o de discusión filosófica, o de charla sobre lo que nos acontece en la vida antes que un ordenador nuevo, un i-phone o un coche. Dirán ustedes que no me lo creo ni yo, pero la verdad es que sí me lo creo. El ordenador nuevo sería un auténtico engorro para ser instalado, el i-phone no sabría ni por dónde cogerlo y el cohe, seguramente, tampoco. Pero esos 5 minutitos de diálogo... me dan la vida, hijos míos; me dan la vida.
People make people happy."
Siempre hay alguien que consigue animarme, aunque no siempre sea la misma persona. Pero lo importante es que tengo un grupito de personas que tienen el don místico de devolverme la sonrisa. Es algo auténticamente mágico cuando se está deprimido y viene alguien a sacarte de ese pozo de oscuridad. Da fuerzas, rejuvenece, eleva el espíritu. Parece simple, pero es una auténtica demostración de poder y empatia que no todos somos capaces de alcanzar.
La felicidad depende en gran medida de la relación que tengamos con la gente que hay a nuestro alrededor, no de las cosas que nos pertenezcan. Prefiero 5 minutos de conversación trascendental, o de discusión filosófica, o de charla sobre lo que nos acontece en la vida antes que un ordenador nuevo, un i-phone o un coche. Dirán ustedes que no me lo creo ni yo, pero la verdad es que sí me lo creo. El ordenador nuevo sería un auténtico engorro para ser instalado, el i-phone no sabría ni por dónde cogerlo y el cohe, seguramente, tampoco. Pero esos 5 minutitos de diálogo... me dan la vida, hijos míos; me dan la vida.
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