Habrá quien diga que me ofendo con facilidad. Y ahí estaré yo para contestarle que no es para tanto, que suelen ser cosas justificadas. Y me permito el lujo de afirmar esto porque me baso en hechos y no en suposiciones.
Si es cierto, por otro lado, que a lo mejor me dejo llevar por mi orgullo, y pongo las cosas peor. Pero, ¿dónde está el límite entre el amor propio y la soberbia?
No me arrepiento de cómo actué ayer. Para nada.
Al fin y al cabo, después de una semana horrible, cabría esperar un poco de interés por mi estado. Pero me parece que eso no es algo que abunde por mis alrededores.
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domingo, 18 de diciembre de 2011
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Surrender.
When you try your best, but you don't succeed
When you get what you want, but not what you need
When you feel so tired, but you can't sleep
Stuck in reverse
And the tears come streaming down your face
When you lose something you can't replace
When you love someone, but it goes to waste
Could it be worse?
Lights will guide you home
And ignite your bones
And I will try to fix you
And high up above or down below
When you're too in love to let it go
But if you never try you'll never know
Just what you're worth
Lights will guide you home
And ignite your bones
And I will try to fix you
No es la letra completa... pero con eso me vale. Abandono. No puedo seguir adelante. Lo intenté, I promise. Pero son demasiadas cosas. Enterrado bajo las piedras, pero a la vista de todos los que miran. La torre cayó conmigo dentro; no pude sacar fuerzas para mantenerla, estaba soportando demasiadas inclemencias. Debería haber sido un mago mucho más poderoso para haberlo evitado. Pero no lo soy. Aguanté hasta el límite, y luego, me rompí. It's too late now. I can't be fixed.
When you get what you want, but not what you need
When you feel so tired, but you can't sleep
Stuck in reverse
And the tears come streaming down your face
When you lose something you can't replace
When you love someone, but it goes to waste
Could it be worse?
Lights will guide you home
And ignite your bones
And I will try to fix you
And high up above or down below
When you're too in love to let it go
But if you never try you'll never know
Just what you're worth
Lights will guide you home
And ignite your bones
And I will try to fix you
No es la letra completa... pero con eso me vale. Abandono. No puedo seguir adelante. Lo intenté, I promise. Pero son demasiadas cosas. Enterrado bajo las piedras, pero a la vista de todos los que miran. La torre cayó conmigo dentro; no pude sacar fuerzas para mantenerla, estaba soportando demasiadas inclemencias. Debería haber sido un mago mucho más poderoso para haberlo evitado. Pero no lo soy. Aguanté hasta el límite, y luego, me rompí. It's too late now. I can't be fixed.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
viernes, 29 de abril de 2011
Emptiness.
Llevo cosa de un par de días sintiendome raro.
Vacío.
Me falta algo, no estoy seguro el qué, pero me falta algo últimamente.
Y como consecuencia, pierdo las ganas de hacer cualquier cosa.
No me gusta esta sensación, es francamente horrible.
¿Quién soy?
¿Quién está ahí?
Hay palabras huecas, vacías de significado.
Faltan actos que les den sentido.
Lloro.
¿Quién soy?
¿Qué soy?
¿Quién está ahi?
Cierro los ojos.
Me hundo en un mar negro.
Lágrimas.
Es dificil mantenerse a flote cuando no sabes nadar.
Los botes de salvamento están lejos. U ocupados. O hundidos.
Me hundo.
El agua entra en mis pulmones.
Y yo cierro los ojos.
Me dejo arrastrar hacia el fondo.
Sin fuerzas.
Sin ganas.
Hace frío.
El calor se fue.
Y yo sigo esperando que vuelva.
Solo esperando.
Gritando.
Hace frío.
Vacío.
Me falta algo, no estoy seguro el qué, pero me falta algo últimamente.
Y como consecuencia, pierdo las ganas de hacer cualquier cosa.
No me gusta esta sensación, es francamente horrible.
¿Quién soy?
¿Quién está ahí?
Hay palabras huecas, vacías de significado.
Faltan actos que les den sentido.
Lloro.
¿Quién soy?
¿Qué soy?
¿Quién está ahi?
Cierro los ojos.
Me hundo en un mar negro.
Lágrimas.
Es dificil mantenerse a flote cuando no sabes nadar.
Los botes de salvamento están lejos. U ocupados. O hundidos.
Me hundo.
El agua entra en mis pulmones.
Y yo cierro los ojos.
Me dejo arrastrar hacia el fondo.
Sin fuerzas.
Sin ganas.
Hace frío.
El calor se fue.
Y yo sigo esperando que vuelva.
Solo esperando.
Gritando.
Hace frío.
viernes, 18 de marzo de 2011
Suffering.
En ocasiones, el sufrimiento y la angustia no nos escoge a nosotros, sino que somos nosotros los que escogemos la angustia y el sufrimiento voluntariamente.
No se trata de masoquismo. Simplemente, hay cosas que no podemos evitar hacer. Simplemente hay cosas, que queremos hacer sin importar cuan dolorosas puedan ser las consecuencias.
No se trata de masoquismo. Simplemente, hay cosas que no podemos evitar hacer. Simplemente hay cosas, que queremos hacer sin importar cuan dolorosas puedan ser las consecuencias.
jueves, 10 de marzo de 2011
Effort.
No os molesteis nunca en hacer nada que requiera esfuerzo y que no os beneficie directamente, porque si os esforzais por otra persona o grupo de personas, os aseguro que difícilmente lo apreciarán.
viernes, 4 de marzo de 2011
Good-bye
Todo llega a su fin, unas veces antes que otras.
Esta vez ha sido muy pronto. O muy tarde, según se mire.
Llegas, estás dos meses y adiós.
Hablo de colegio, claro está.
Dos meses han sido suficientes para que haya desarrollado un apego enorme a "mis niños". Y los llamo "mis niños" porque, después de pasar 6 horas al día con ellos, puedo decir que casi he pasado tanto tiempo con ellos como sus propios padres.
Sí, lo recuerdo. Recuerdo que hace 2 meses, el segundo o el tercer día de clase, cuando se les juntaron el hambre y las ganas de... evacuar (por todos los orificios corporales posibles), estaba hasta el moño de ellos. Pero eso simplemente es como con cualquier persona: hace falta conocerla bien para apreciarla.
-Ahí estaba Vega, pequeñita y monísima, negandose a darme un beso, pero encantada de darme abrazos.
-Ahí estaba Juncal, pidiendome con los ojos llorosos que llamase a su madre para que viniera a recogerla por la tarde.
-Ahí estaba Gonzalo, que no me guardó rencor a pesar de que le pillé el cuello con la cremallera uno de los primeros días.
-Ahí estaba Guillermo, auto-dibujándose sonrisas con pinturas o lapiceros en sus fichas, por si acaso yo no se las ponía.
-Ahí estaba Lucía, sonriendo con los ojos cerrados y haciendose la remolona a la hora de despedirse de mí.
-Ahí estaba Alexia, dándome abrazos estilo "constrictor", dándome besos y diciendo que se iba a mi casa en vez de a la suya.
-Ahí estaba Tomás, que aunque fuera un auténtico trasto, me llenaba a abrazos y era tan mono que no podía enfadarme con él.
-Ahí estaba Javier S., que no entendía de la misa a la media, pero que venía como loco a abrazarme en cuanto me veía.
-Ahí estaba Esther, monísima también y lista como ella sola, saludándome por la calle y llamando mi atención en clase.
-Ahí estaba Alicia, una auténtica bicheja, escondiendose entre las sillas mientras contaba los cuentos.
-Ahí estaba Enrique, el que mejor sabía decir "por la chimenea sale un cohete" cuando decíamos "colorín colorete".
-Ahí estaba Daniel, el mayor, haciendo las fichas al instante y pegando a sus compañeros el resto del tiempo.
-Ahí estaba Paula, insistiendo en que no me iba a invitar a su cumpleaños y bailando en cualquier momento.
-Ahí estaba Marina, muy presumida, contándome la enorme cantidad de cosas de Hello Kitty que tiene en casa.
-Ahí estaba Pedro, con sonrisa traviesa, a pesar de ser de los más calmaditos de clase, comiéndose sus tortitas de maiz antes del recreo.
-Ahí estaba Daniel, el pequeño, feliz sobre todas las cosas con su pañal y dibujando a Spider-man todo el tiempo.
-Ahí estaba Julia, llorando porque no quería que su mamá se fuera y agarrandose a mi pierna para que no hiciera lo mismo.
-Ahí estaba Beatriz, con unos ojazos enormes, sin hablar apenas, pero sonriendo de oreja a oreja en cuanto me veía aparecer.
-Ahí estaba Álvaro, haciendo travesuras todo el rato y llorando a mares en cuanto se le llamaba la atención.
-Ahí estaba Jorge, incapaz de mirar o deescuchar a la misma persona durante más de dos segundos.
-Ahí estaba Carlota, que llegó al cole el mismo día que yo, y que aunque tuvo un par de fugas, nunca dió ningún problema.
-Ahí estaba Martina, a la que tardé casi medio mes en conocer, porque cuando ella se puso buena, yo me puse enfermo.
-Ahí estaba Javier L., que hubiera pasado desapercibido si no fuese porque tardaba años en acabar sus fichas.
-Ahí estaba Hugo, siempre dando la impresión de que estaba a punto de romper a llorar, y siempre jugando solito por propia voluntad.
-Ahí estaba Inés, con unos gestos y unas expresiones faciales que muchos actores desearían poder añadir a su registro.
-Ahí estaba Adrián, repitiendo que se había puesto el abrigo "tú" solo y diciendo que se cansaba de hacer fichas a los treinta segundos de empezar.
Y eso solo en mi clase, que luego también tenía a algunos de "mis niños" en la clase de Paulino. Menciones especiales entre ellos para Sara, con los ojos abiertos como platos, siempre con su abu; para Carla, que no dejaba de abrazarme y darme besos, aunque luego se portaba fatal; y para Germán, listo entre los listos, con una memoria espectacular y cara de velocidad o enfado.
Los echaré de menos a todos y cada uno de ellos. Echaré de menos a mi tutora, Iris, que se portó genial conmigo y se molestó en buscar profesores de Primaria que me admitieran en sus clases para poder ver como funcionan las cosas con los mayores. Echaré de menos a Paulino, ese hombre que no solo es el profesor 10, sino también el hombre 10, porque hace de todo y todo lo hace bien. Echaré de menos las conversaciones con él (aunque me llevo muchos sellos y figuritas de los Simpsons de recuerdo). Echaré de menos a los demás profesores, que me trataron genial. Echaré de menos a la máquina de café de la sala de profesores, y también a los bombones y galletas que los profes traían por sus cumpleaños. A las compañeras de prácticas... no las echaré de menos, porque las veré en la facultad.
Pero sobre todo, echaré de menos a mis niños. Espero que tengan el mejor futuro del mundo y que España les llegue sin crisis ni paro y la literatura sin faltas ortográficas ni vampiros brillantes.
Que la fuerza acompañe a mis pequeños padawans.
Esta vez ha sido muy pronto. O muy tarde, según se mire.
Llegas, estás dos meses y adiós.
Hablo de colegio, claro está.
Dos meses han sido suficientes para que haya desarrollado un apego enorme a "mis niños". Y los llamo "mis niños" porque, después de pasar 6 horas al día con ellos, puedo decir que casi he pasado tanto tiempo con ellos como sus propios padres.
Sí, lo recuerdo. Recuerdo que hace 2 meses, el segundo o el tercer día de clase, cuando se les juntaron el hambre y las ganas de... evacuar (por todos los orificios corporales posibles), estaba hasta el moño de ellos. Pero eso simplemente es como con cualquier persona: hace falta conocerla bien para apreciarla.
-Ahí estaba Vega, pequeñita y monísima, negandose a darme un beso, pero encantada de darme abrazos.
-Ahí estaba Juncal, pidiendome con los ojos llorosos que llamase a su madre para que viniera a recogerla por la tarde.
-Ahí estaba Gonzalo, que no me guardó rencor a pesar de que le pillé el cuello con la cremallera uno de los primeros días.
-Ahí estaba Guillermo, auto-dibujándose sonrisas con pinturas o lapiceros en sus fichas, por si acaso yo no se las ponía.
-Ahí estaba Lucía, sonriendo con los ojos cerrados y haciendose la remolona a la hora de despedirse de mí.
-Ahí estaba Alexia, dándome abrazos estilo "constrictor", dándome besos y diciendo que se iba a mi casa en vez de a la suya.
-Ahí estaba Tomás, que aunque fuera un auténtico trasto, me llenaba a abrazos y era tan mono que no podía enfadarme con él.
-Ahí estaba Javier S., que no entendía de la misa a la media, pero que venía como loco a abrazarme en cuanto me veía.
-Ahí estaba Esther, monísima también y lista como ella sola, saludándome por la calle y llamando mi atención en clase.
-Ahí estaba Alicia, una auténtica bicheja, escondiendose entre las sillas mientras contaba los cuentos.
-Ahí estaba Enrique, el que mejor sabía decir "por la chimenea sale un cohete" cuando decíamos "colorín colorete".
-Ahí estaba Daniel, el mayor, haciendo las fichas al instante y pegando a sus compañeros el resto del tiempo.
-Ahí estaba Paula, insistiendo en que no me iba a invitar a su cumpleaños y bailando en cualquier momento.
-Ahí estaba Marina, muy presumida, contándome la enorme cantidad de cosas de Hello Kitty que tiene en casa.
-Ahí estaba Pedro, con sonrisa traviesa, a pesar de ser de los más calmaditos de clase, comiéndose sus tortitas de maiz antes del recreo.
-Ahí estaba Daniel, el pequeño, feliz sobre todas las cosas con su pañal y dibujando a Spider-man todo el tiempo.
-Ahí estaba Julia, llorando porque no quería que su mamá se fuera y agarrandose a mi pierna para que no hiciera lo mismo.
-Ahí estaba Beatriz, con unos ojazos enormes, sin hablar apenas, pero sonriendo de oreja a oreja en cuanto me veía aparecer.
-Ahí estaba Álvaro, haciendo travesuras todo el rato y llorando a mares en cuanto se le llamaba la atención.
-Ahí estaba Jorge, incapaz de mirar o deescuchar a la misma persona durante más de dos segundos.
-Ahí estaba Carlota, que llegó al cole el mismo día que yo, y que aunque tuvo un par de fugas, nunca dió ningún problema.
-Ahí estaba Martina, a la que tardé casi medio mes en conocer, porque cuando ella se puso buena, yo me puse enfermo.
-Ahí estaba Javier L., que hubiera pasado desapercibido si no fuese porque tardaba años en acabar sus fichas.
-Ahí estaba Hugo, siempre dando la impresión de que estaba a punto de romper a llorar, y siempre jugando solito por propia voluntad.
-Ahí estaba Inés, con unos gestos y unas expresiones faciales que muchos actores desearían poder añadir a su registro.
-Ahí estaba Adrián, repitiendo que se había puesto el abrigo "tú" solo y diciendo que se cansaba de hacer fichas a los treinta segundos de empezar.
Y eso solo en mi clase, que luego también tenía a algunos de "mis niños" en la clase de Paulino. Menciones especiales entre ellos para Sara, con los ojos abiertos como platos, siempre con su abu; para Carla, que no dejaba de abrazarme y darme besos, aunque luego se portaba fatal; y para Germán, listo entre los listos, con una memoria espectacular y cara de velocidad o enfado.
Los echaré de menos a todos y cada uno de ellos. Echaré de menos a mi tutora, Iris, que se portó genial conmigo y se molestó en buscar profesores de Primaria que me admitieran en sus clases para poder ver como funcionan las cosas con los mayores. Echaré de menos a Paulino, ese hombre que no solo es el profesor 10, sino también el hombre 10, porque hace de todo y todo lo hace bien. Echaré de menos las conversaciones con él (aunque me llevo muchos sellos y figuritas de los Simpsons de recuerdo). Echaré de menos a los demás profesores, que me trataron genial. Echaré de menos a la máquina de café de la sala de profesores, y también a los bombones y galletas que los profes traían por sus cumpleaños. A las compañeras de prácticas... no las echaré de menos, porque las veré en la facultad.
Pero sobre todo, echaré de menos a mis niños. Espero que tengan el mejor futuro del mundo y que España les llegue sin crisis ni paro y la literatura sin faltas ortográficas ni vampiros brillantes.
Que la fuerza acompañe a mis pequeños padawans.
domingo, 23 de enero de 2011
martes, 21 de diciembre de 2010
Pawn.
Soy un tipo ambicioso. Sí, me temo que lo soy. Vale, vale, podreis decir "Si fueras realmente ambicioso habrías cogido las prácticas en Londres, o estarías preparando los papeles para ir de asistente de conversación al extranjero... o simplemente habrías hecho una carrera con un poco más de prestigio, y no Magisterio). No es ese tipo de ambición. No es que aspire a ser un tipo de prestigio reconocido a gran escala. Simplemente aspiro a ser importante para la gente que me importa. Pero cuando digo "importante", quiero decir "realmente importante". No me conformo con el peón. Quiero ser el rey.
En el ajedrez hay 18 piezas. Bien, digamos que en los círculos en los que me muevo hay también unas 18 personas (persona arriba, persona abajo) a las que puedo llamar amigos. Sí, soy consciente de que Tuenti dice que son 34, pero si nos ponemos a quitar a los de clase o a la gente que está por compromiso más que por otra cosa, con la que no hablo apenas... de los 20 no pasamos...Es evidente que no todas las piezas tienen la misma importancia, y ahí llega lo raro de mi ajedrez: que solo tiene 3 tipos de piezas. Reyes, alfiles y peones. Del orden de 4 reyes... 2 si nos ponemos estrictos, pero dejémoslo en 4. Del orden de 4 alfiles... tal vez alguno más. Y del orden de 8 a 10 peones, según nos pongamos de exigentes. Sin ningún tipo de menosprecio a los peones, que también son gente estupenda. La clasificación está en función del grado de vinculación con la persona. No se puede entrar siendo un rey o un alfil (tiendo a llamar obispos a los alfiles... influencia del ajedrez del Cid y del "bishop" que se usa en Inglés, supongo), son posiciones que se ganan con el tiempo y el esfuerzo... o eso creo... o eso quiero creer.
¿El problema? Quiero ser un rey para los reyes, y no menos de un alfil para los alfiles. Y quiero que los peones asciendan de rango para ser el alfil de más personas. Y quiero que los alfiles asciendan de rango para poder ser el rey de más personas. La cuestión es que no todo el mundo tiene un ajedrez como el mío. Hay gente con ajedreces de decenas de personas más que yo. Y la mayoría de la gente no tiene mas que un rey, y evidentemente, no es un puesto que van a darme a mí. Pero yo lo quiero, porque creo que me lo merezco. Claro, yo me digo: "Leches, si siempre estoy ahí, preguntando que tal van las cosas, preocupándome por los demás, ayudando siempre que puedo... ¿y luego no se me recompensa con una posición acorde a mis esfuerzos? No me parece justo". Y esto con mis reyes... pero también con mis alfiles.
Y sí, soy consciente de que el símil no es precisamente acertado: las personas no son piezas de juego de las que se pueda prescindir. Lo que busco, esencialmente es establecer una similitud solo con la jerarquía y las proporciones de cada grupo, no hacer un paralelismo con otros aspectos.
Pero volvamos otra vez al tema... realmente me hunde no ser alguien importante para los que me importan. Que leches... no nos engañemos, sé que lo digo por una sola persona. En el fondo... creo que los demás me colocan en una posición similar a aquella en la que los tengo yo a ellos. Nee-san... ¿tú sabes por dónde voy, verdad? *Sigh* *Sonrisa amarga*
Arhhhhhhhhhhhhhhhhhhh...
En el ajedrez hay 18 piezas. Bien, digamos que en los círculos en los que me muevo hay también unas 18 personas (persona arriba, persona abajo) a las que puedo llamar amigos. Sí, soy consciente de que Tuenti dice que son 34, pero si nos ponemos a quitar a los de clase o a la gente que está por compromiso más que por otra cosa, con la que no hablo apenas... de los 20 no pasamos...Es evidente que no todas las piezas tienen la misma importancia, y ahí llega lo raro de mi ajedrez: que solo tiene 3 tipos de piezas. Reyes, alfiles y peones. Del orden de 4 reyes... 2 si nos ponemos estrictos, pero dejémoslo en 4. Del orden de 4 alfiles... tal vez alguno más. Y del orden de 8 a 10 peones, según nos pongamos de exigentes. Sin ningún tipo de menosprecio a los peones, que también son gente estupenda. La clasificación está en función del grado de vinculación con la persona. No se puede entrar siendo un rey o un alfil (tiendo a llamar obispos a los alfiles... influencia del ajedrez del Cid y del "bishop" que se usa en Inglés, supongo), son posiciones que se ganan con el tiempo y el esfuerzo... o eso creo... o eso quiero creer.
¿El problema? Quiero ser un rey para los reyes, y no menos de un alfil para los alfiles. Y quiero que los peones asciendan de rango para ser el alfil de más personas. Y quiero que los alfiles asciendan de rango para poder ser el rey de más personas. La cuestión es que no todo el mundo tiene un ajedrez como el mío. Hay gente con ajedreces de decenas de personas más que yo. Y la mayoría de la gente no tiene mas que un rey, y evidentemente, no es un puesto que van a darme a mí. Pero yo lo quiero, porque creo que me lo merezco. Claro, yo me digo: "Leches, si siempre estoy ahí, preguntando que tal van las cosas, preocupándome por los demás, ayudando siempre que puedo... ¿y luego no se me recompensa con una posición acorde a mis esfuerzos? No me parece justo". Y esto con mis reyes... pero también con mis alfiles.
Y sí, soy consciente de que el símil no es precisamente acertado: las personas no son piezas de juego de las que se pueda prescindir. Lo que busco, esencialmente es establecer una similitud solo con la jerarquía y las proporciones de cada grupo, no hacer un paralelismo con otros aspectos.
Pero volvamos otra vez al tema... realmente me hunde no ser alguien importante para los que me importan. Que leches... no nos engañemos, sé que lo digo por una sola persona. En el fondo... creo que los demás me colocan en una posición similar a aquella en la que los tengo yo a ellos. Nee-san... ¿tú sabes por dónde voy, verdad? *Sigh* *Sonrisa amarga*
Arhhhhhhhhhhhhhhhhhhh...
Etiquetas:
Feelings,
People,
Reflection,
sadness.
lunes, 8 de noviembre de 2010
Death magic.
No me convence la idea de poner dos palabras en el título; nunca antes lo había hecho aquí. Pero bueno, era necesario. Me acordé de las zonas de magia muerta y me pareció muy orientativo.
Cuando un mago entra en una zona de magia muerta, su poder se anula por completo. Mejor dicho, su energía (incluida su propia vitalidad) se anula por completo. Es como un desagüe por el cual se escapa el maná y la fuerza vital a un ritmo vertiginoso.
Llevo un ya unos días sintiendome así: drenado. Pero no solo drenado, sino con la sensación de que va a ser difícil recuperarse. No es solo una abrumadora dificultad para sentir alegría, sino también una enorme facilidad para que la situación me supere y me vea impotente y con ganas de romper a llorar. Soy consciente de que a otros les parecerían nimiedades, pero últimamente, un pequeño imprevisto o una situación mínimamente molesta o preocupante me resulta realmente tormentosa.
Cuando un mago entra en una zona de magia muerta, su poder se anula por completo. Mejor dicho, su energía (incluida su propia vitalidad) se anula por completo. Es como un desagüe por el cual se escapa el maná y la fuerza vital a un ritmo vertiginoso.
Llevo un ya unos días sintiendome así: drenado. Pero no solo drenado, sino con la sensación de que va a ser difícil recuperarse. No es solo una abrumadora dificultad para sentir alegría, sino también una enorme facilidad para que la situación me supere y me vea impotente y con ganas de romper a llorar. Soy consciente de que a otros les parecerían nimiedades, pero últimamente, un pequeño imprevisto o una situación mínimamente molesta o preocupante me resulta realmente tormentosa.
domingo, 7 de noviembre de 2010
Humiliation.
Es complejo de explicar.
En ocasiones, no tengo ningún problema para ponerme en evidencia, o hacer cosas realmente estúpidas, delante de gente que conozco bien. Supongo que me digo a mí mismo que si voy con la intención de humillarme, técnicamente no será humillante en absoluto, puesto que ese era mi objetivo.
Pero si la situación que me hace quedar mal no ha sido previamente diseñada en mi mente, el dolor emocional que me causa es insoportable. A nadie le gusta ser humillado, o que le haga de menos otra persona.
Es horrible. Tengo clavadas en mi memoria y en mi corazon todas esas situaciones que a lo largo de la vida me han ido ocurriendo, desde que estaba en Educación Infantil hasta el día de hoy. Y es verdaderamente doloroso. Es posible que alguna vez, si tenéis suerte, me escucheis pegar un grito y grabar una mueca retorcida en mi rostro sin motivo aparente. Eso es que he recordado uno de esos pequeños traumas.
A nadie le gusta parecer un idiota a ojos de la gente que le importa. Y creo que yo lo aparento con demasiada frecuencia.
En ocasiones, no tengo ningún problema para ponerme en evidencia, o hacer cosas realmente estúpidas, delante de gente que conozco bien. Supongo que me digo a mí mismo que si voy con la intención de humillarme, técnicamente no será humillante en absoluto, puesto que ese era mi objetivo.
Pero si la situación que me hace quedar mal no ha sido previamente diseñada en mi mente, el dolor emocional que me causa es insoportable. A nadie le gusta ser humillado, o que le haga de menos otra persona.
Es horrible. Tengo clavadas en mi memoria y en mi corazon todas esas situaciones que a lo largo de la vida me han ido ocurriendo, desde que estaba en Educación Infantil hasta el día de hoy. Y es verdaderamente doloroso. Es posible que alguna vez, si tenéis suerte, me escucheis pegar un grito y grabar una mueca retorcida en mi rostro sin motivo aparente. Eso es que he recordado uno de esos pequeños traumas.
A nadie le gusta parecer un idiota a ojos de la gente que le importa. Y creo que yo lo aparento con demasiada frecuencia.
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