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domingo, 14 de octubre de 2012

Teenager.

Hace ya... 2 años y pico que dejé de ser ya un "teenager" como se dice en inglés. Vamos, que dejé de ser un chaval de "diez y tantos" para entrar en la década de los 20, con su supuesta madurez y responsabilidad.
Y sin embargo, aquí estoy, con 22 añazos, y planteándome si no soy más inmaduro que hace 2 meses, cuando todavía tenía 21.
No es que yo haya cambiado mucho. Simplemente han pasado cosas extrañas y cosas curiosas. He conocido a gente y he conocido mejor a la gente a la que pensaba que ya conocía bien. Y supongo que eso se ha traducido en un cambio de actitud ante la vida. Mis principios siguen iguales, pero mis procedimientos tal vez cambien algo.

*Sigh*

Me paro a pensar y me planteo que posiblemente nunca tuve una adolescencia como la de los demás (hablando en general). Nunca lo eché de menos, sinceramente. Pero en parte, siento como si una parte de mí quisiera recuperar esos años "perdidos" (aunque ni perdidos ni nada, simplemente los utilicé de un modo diferente, y no me arrepiento). Y la otra parte, como es propio de mí, se niega a dejarme actuar de un modo tan ilógico.

Y soy consciente de que no habréis entendido nada, porque todo lo que escribí es muy genérico, pero es que, en parte, ni siquiera yo sé que pienso ni qué me pasa, ni cómo actuar.
Estoy bastante perdido en esta torre mía de mi alma y de mi corazón, que de repente, parece totalmente extraña a mis ojos.
Y bueno... que no sé para que escribo, si total aquí no entra nadie.

sábado, 2 de abril de 2011

Blog.

¿Quién me iba a decir que al final iba a usar tanto el blog?
La verdad es que es una herramienta de desahogo espectacular: es escribir aquí lo que me preocupa o lo que tengo en mente y me siento mejor. Y eso, aun sin saber si la gente lo lee. Bueno, creo que sí, que me leéis, principalmente porque acabo de mirar mis estadísticas y a las dos de la noche, nunca he entrado en mi blog... aunque del resto, no sé cuantas de las visitas son mías. Da igual, estoy conforme.
Y la verdad es que empecé a escribir esta entrada con otro objetivo, aunque no recuerdo muy bien cual. El título todavía sigue en mi mente: Self-understanding. Creo que también tenía que ver con el blog.
Sí, sí, ya recuerdo. Recuerdo también que estuve pensando en escribirlo esta mediodía. Llegaron a mi memoria recuerdos de aquella entrada en la que me planteaba si seguir con el blog, por no tener comentarios. Grimoires se titulaba, si no me falla la materia gris. Que claro, tenía su razón de ser: una cosa es que me relaje o me anime escribir lo que me pasa en este blog... pero otra muy diferente es escribir para nadie. "Sería como predicar en el desierto", me viene a la mente mientras escribo estas líneas.
En cualquier caso, no, ya no es la falta de comentarios lo que me preocupa. O lo que me molesta, porque no estoy seguro demasiado bien de cuales son mis sentimientos respecto a este asunto. Eso es algo que tengo muy asumido que no voy a recibir casi nunca, y lo comprendo. Ahora me preocupa algo más si realmente se me entiende cuando escribo. "Chinese poetry", ese era el título que había pensado ponerle a esta entrada por la mañana (sí, realmente pienso mucho lo que voy a escribir aquí... bueno, pienso mucho en general). El título en cuestión se explicaba de forma muy sencilla: es dificil entender chino, no muchos saben hablarlo en España (aunque cada vez sean más, me entendéis. Es como el dicho de "me suena a chino"), pero mucho más difícil es entender la lírica china (ya es difícil en castellano, imaginaos en otro idioma).
Claro, lo que escribo es subjetivo, es algo que está en mi mente... y mi mente es un auténtico caos literario. Pero no sé. Quiero decir: si la gente no comprende lo que escribo ¿Por qué no me pregunta que quiero decir? Y si lo hace, ¿Cómo es posible que no pregunte que es lo que me hace sentirme así?