Uf.
Uffff.
¡Cuánto polvo!
...
Nada de dobles sentidos, ¿eh?
La verdad es que 5 meses son mucho. 5 Meses sin actualizar esta torre mía, de mi alma y de mi corazón.
Pero 5 es un buen número.
Además, 5 meses dan para mucho. Especialmente estos 5 meses.
No me voy a detener a contar que ha pasado o que he hecho este verano. Simplemente quedémonos con que ha sido un verano especial. Muy bueno. Muy extraño. Pero está lleno de esos momentos del pasado que recuerdas con nostalgia, con alegría y con esa sonrrisa de tonto que se le dibuja a uno en la cara cuando piensa en un buen momento. Memorable. Tuvo sus sombras, como todo. Tuvo momentos agrios. Pero lo seguiré recordando como uno de los mejores de mi vida.
Las Jornadas. Las tardes con las amigas. Las quedadas de la aso. El Level Up. Las partidas de rol. El multi-cumpleaños. El Tanabata. Las partidas de Tronos...
Volverán, pero nunca como esta vez.
Ahora de nuevo en la uni, sin la mitad de profesores, con una desgana absoluta por todo, el verano se hace mucho más dulce de recordar. Pero "show must go on". Y esa es de nuevo la historia de mi vida. Al menos este cuatrimestre. No hay demasiado tiempo para la magia de momento...
O a lo mejor sí... y lo hacen aún mejor.
;)
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viernes, 12 de octubre de 2012
lunes, 7 de mayo de 2012
That's me.
Ese soy yo. Claro que sí.
Con un par, me planto delante del profesor, después de haber hecho un trabajo de investigación del horror acerca de las ventajas económicas de la energía nuclear y meto la pata hasta el fondo en la primera diapositiva. Así, entrando por la puerta grande.
Tenía que haber contrastado mejor los datos acerca del precio del kilowatio/hora. Pero mi mente pareció omitir el pequeño detalle de que ese dato viene en las facturas de la luz, así que el que había puesto estaba mal. Y para rematar de cabeza el fallo, voy y digo que la energía se mide en watios y la potencia en kilowatios (es al revés). ¡Solo porque me sonaba que lo ponía en las facturas! Ahí sí se acordó de las facturas mi dichoso cerebro, claro, pero omitiendo el dato anterior, no fuera a ser que lo tuviera bien.
En serio, ahora mismo tendré el cociente intelectual de un mono, o poco más. Si pudiera verme desde otro cuerpo, me cruzaba la cara varias veces, solo para ver si aprendo de una maldita vez.
Y claro, el sentimiento de idiotez es doble porque el profesor dará por sentado que apenas lo he preparado... a pesar de haber hecho más que otros dos miembros del grupo junto (el tercero se salva, porque pese a que creo que no ha hecho tanto, no puedo saberlo, y al menos se le ha visto implicado). Para esto me como yo los nervios y el trabajo de juntar todas las partes, ponerlas bonitas, revisar por si hay fallos (pero como soy un chulazo y un soberbio, mi parte no la reviso), de coordinar al grupo...
Ese soy yo, un maldito inepto con los humos muy subidos.
La próxima vez que me veáis, cruzadme la cara, que me lo he ganado.
Con un par, me planto delante del profesor, después de haber hecho un trabajo de investigación del horror acerca de las ventajas económicas de la energía nuclear y meto la pata hasta el fondo en la primera diapositiva. Así, entrando por la puerta grande.
Tenía que haber contrastado mejor los datos acerca del precio del kilowatio/hora. Pero mi mente pareció omitir el pequeño detalle de que ese dato viene en las facturas de la luz, así que el que había puesto estaba mal. Y para rematar de cabeza el fallo, voy y digo que la energía se mide en watios y la potencia en kilowatios (es al revés). ¡Solo porque me sonaba que lo ponía en las facturas! Ahí sí se acordó de las facturas mi dichoso cerebro, claro, pero omitiendo el dato anterior, no fuera a ser que lo tuviera bien.
En serio, ahora mismo tendré el cociente intelectual de un mono, o poco más. Si pudiera verme desde otro cuerpo, me cruzaba la cara varias veces, solo para ver si aprendo de una maldita vez.
Y claro, el sentimiento de idiotez es doble porque el profesor dará por sentado que apenas lo he preparado... a pesar de haber hecho más que otros dos miembros del grupo junto (el tercero se salva, porque pese a que creo que no ha hecho tanto, no puedo saberlo, y al menos se le ha visto implicado). Para esto me como yo los nervios y el trabajo de juntar todas las partes, ponerlas bonitas, revisar por si hay fallos (pero como soy un chulazo y un soberbio, mi parte no la reviso), de coordinar al grupo...
Ese soy yo, un maldito inepto con los humos muy subidos.
La próxima vez que me veáis, cruzadme la cara, que me lo he ganado.
sábado, 28 de abril de 2012
Diamonds.
¿Ha pasado un buen tiempo desde la última vez que pasé por aquí, verdad?
Pues sí. Cosa de la universidad, principalmente. Las prácticas por la mañana y las clases por la tarde creaban un horario-tenaza que apenas me dejaba respirar. Y eso sin añadir las clases particulares que doy (ahora más que antes, que tengo cliente nueva) ni la academia. Y bueno, alternado con eso, pues cosillas de las II Jornadas de Manga y Ocio Alternativo (nos van a quedar geniales, aunque se nos vaya el dinero en ello) y los múltiples líos y momentos de angustia con los que muchas veces os habré deleitado. Vamos, que he pasado una larga racha de trabajo, exámenes, trabajos de clase, reuniones, presentaciones, lip-dubs (esto es lo más rayante de todo) y personas enfadadas conmigo (o yo con ellas).
Pero de todo se aprende. Y esta vez he aprendido que soy resistente. He pasado una racha dura, pero yo he sido más duro.
Sin embargo, no creo que sea algo exclusivo de mí. Todos somos resistentes, recios como los diamantes. Y esa es la palabra clave de hoy: diamantes. Somos todos diamantes: al nacer somos como diamantes en bruto, altamente imperfectos y burdos, carentes de forma definida. Luego, según crecemos, en la familia y la escuela vamos siendo tallados, vamos ganando en genialidad, belleza y perfección, hasta convertirnos en piezas únicas, irrepetibles y grandiosas. Con muchas facetas, pero sin dejar de ser un solo ente. Brillantes. Resistentes. Eternos. Y con un valor incalculable.
Pues sí. Cosa de la universidad, principalmente. Las prácticas por la mañana y las clases por la tarde creaban un horario-tenaza que apenas me dejaba respirar. Y eso sin añadir las clases particulares que doy (ahora más que antes, que tengo cliente nueva) ni la academia. Y bueno, alternado con eso, pues cosillas de las II Jornadas de Manga y Ocio Alternativo (nos van a quedar geniales, aunque se nos vaya el dinero en ello) y los múltiples líos y momentos de angustia con los que muchas veces os habré deleitado. Vamos, que he pasado una larga racha de trabajo, exámenes, trabajos de clase, reuniones, presentaciones, lip-dubs (esto es lo más rayante de todo) y personas enfadadas conmigo (o yo con ellas).
Pero de todo se aprende. Y esta vez he aprendido que soy resistente. He pasado una racha dura, pero yo he sido más duro.
Sin embargo, no creo que sea algo exclusivo de mí. Todos somos resistentes, recios como los diamantes. Y esa es la palabra clave de hoy: diamantes. Somos todos diamantes: al nacer somos como diamantes en bruto, altamente imperfectos y burdos, carentes de forma definida. Luego, según crecemos, en la familia y la escuela vamos siendo tallados, vamos ganando en genialidad, belleza y perfección, hasta convertirnos en piezas únicas, irrepetibles y grandiosas. Con muchas facetas, pero sin dejar de ser un solo ente. Brillantes. Resistentes. Eternos. Y con un valor incalculable.
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lunes, 6 de febrero de 2012
Dear teachers:
Os habéis superado. Cada día lo hacéis. Cada día hacéis que me cuestione cómo demonios estáis dando clases en Pedagogía.
Pedagogía, el arte de enseñar a enseñar.
El problema es, estimados docentes míos, que debéis ser los peores artistas del Universo. O a lo mejor es que tenéis un estilo un tanto abstracto y soy yo el que no aprecia vuestra excelencia pedagógica; todo puede ser.
Hay profesores que explican sin explicar. Me explico (valga la redundancia): yo también se leer; aprendí cuando era pequeñito. Y sinceramente, no necesito que un señor (o señora, que también hay muchas profesoras) venga a leer los apuntes en voz alta. Lo que necesito es que me diga qué significan las cosas que no están claras o que están excesivamente sintetizadas, o que me explique los porqués, las causas, las implicaciones, las aplicaciones... Leer, insisto, puedo hacerlo yo (o si la Universidad necesita asignar un docente, Loquendo puede hacerlo muy bien).
Esa es una de mis quejas, pero no es la que me ha motivado a ponerme a escribir hoy. No, hoy lo que me enerva es el tema de la evaluación. En mis escasos 3 años y pico de experiencia como universitario he visto muchas formas de asignar notas. Y nunca en Magisterio tanto como ahora en Pedagogía, he visto modos tan horribles de evaluar.
Cuando estaba en Magisterio, me quejaba a veces (sin razón ni conocimiento) de que evaluar por medio de un trabajo o un par de proyectos no aseguraba que hubieras aprendido. Era joven e inexperto, y no sabía lo que decía. Lo estoy comprobando ahora, cuando veo que lo aprendido de memoria se olvida muy rápido, por muy bien que se aprenda, pero que los proyectos y el cómo los hiciste, y el "de qué iban" y el "qué partes tenían", se quedan en la memoria. Y no solo eso, sino que te dan algo de práctica para saber hacer las cosas cuando toque hacerlas.
Este año, he visto la ineficacia de los exámenes llevada al extremo. Se pierde la esperanza en la evaluación final (la evaluación con exámenes, para los que no estéis al tanto de cómo lo llamamos los educadores).
Memorizar nunca es entender, eso está claro. Pero era difícil memorizar sin entender al menos parte de lo que se estudia. Y claro, el argumento es: si se aprende las cosas de memoria para el examen, algo aprenderá (hablamos de aprendizaje significativo, es decir, de comprender lo que se aprende), y además, le sirve al profesor para ver el grado de esfuerzo de los alumnos.
Y aquí es cuando me presento yo, delante de 3 de mis 8 exámenes habiendo hecho un aprendizaje significativo de mis resúmenes de los apuntes. Resúmenes que llevan su tiempo y su trabajo de elaboración, reflexión, selección y comprensión. Resúmenes considerablemente completos, sin olvidar ningún punto importante, aunque esté muy sintetizado. Resúmenes que pasan por alto aspectos particulares por considerarlos poco relevantes para un aprendizaje completo, y porque si los incluyesen, pues obviamente no serían resúmenes, sino los apuntes completos. Y aquí es cuando veo que me llueven las hostias educativas por todos los lados. Al parecer, lo particular, lo concretísimo, lo aplicable a un solo caso, es lo importante. Nos podemos ir olvidando de los aspectos generales que son la base sobre la que se construye todo lo demás. Esto es el mundo al revés y estas son sus leyes. Y si tienes suerte y te sabes la respuesta, seguramente al profesor le parezca corta, por eso de que has sitentizado los contenidos al verte incapaz de memorizar 100 páginas al pie de la letra.
Y así es como me veo, impotente, frente a una pregunta sobre el porcentaje que se destina a las ONG's en la declaración de la renta, sobre si los padres tienen o no poder decisorio en si sus hijos promocionan (no venía en los apuntes, y además lo que se hace en la práctica contradice totalmente la respuesta que me dio el profesor) o sobre la lista de competencias básicas de Ciencias Sociales (harto hice con aprenderme una breve definición de lo que eran, teniendo en cuenta que solo es uno de los 15 cambios que introduce la LOE en Secundaria, teniendo en cuenta que tenía otros 15 para Bachillerato, otros 30 para la LOCE (que no se llegó a aplicar, pero nos la preguntan igual) y otros tantos para las 5 leyes y planes de educación anteriores).
Y sí, sí, soy consciente de que, seguramente, a vosotros también os la hayan jugado muchos profesores. Si no estoy negándolo, ni qutándole importancia, ni diciendo que lo mío sea más flagrante. No, no. Lo que digo es que, si os habéis visto en una situación, sabréis la impotencia, la desesperación y el desgarro emocional que supone. Porque no hay nada peor que ponerle empeño a algo, y te suspendan. Y luego, que venga otro idiota que copió o que le pasaron las preguntas, y saque más que tú (aunque solo sea en proporción estudio/nota).
Y por esto mismo es por lo que no me cortaré, en aquellas asignaturas que considere que los profesores me han estafado y me hayan puesto una nota sustancialmente inferior a la que me merezco por esfuerzo o conocimientos, de irle a llorar al "educador" de turno hasta que tenga una nota que considere, como poco, menos injusta.
Y uno de los mayores problemas de esto es que, por hablar en plural, meto a muchos grandes docentes que me han dado clase y me han hecho aprender (muchos, incluso cosas útiles) y disfrutar aprendiendo. Así que por ellos va un brindis:
¡Por los profesores que no se limitan a un examen para evaluar! ¡Por los que te hacen trabajar en clase y luego lo valoran! ¡Por los que saben hacer preguntas de exámen que se puedan responder con esquemas o resúmenes! ¡Por los que saben evaluar y por los que saben enseñar!
P.D: No me apetece releer esto, así que si me encontráis fallos de coherencia, decídmelo.
Pedagogía, el arte de enseñar a enseñar.
El problema es, estimados docentes míos, que debéis ser los peores artistas del Universo. O a lo mejor es que tenéis un estilo un tanto abstracto y soy yo el que no aprecia vuestra excelencia pedagógica; todo puede ser.
Hay profesores que explican sin explicar. Me explico (valga la redundancia): yo también se leer; aprendí cuando era pequeñito. Y sinceramente, no necesito que un señor (o señora, que también hay muchas profesoras) venga a leer los apuntes en voz alta. Lo que necesito es que me diga qué significan las cosas que no están claras o que están excesivamente sintetizadas, o que me explique los porqués, las causas, las implicaciones, las aplicaciones... Leer, insisto, puedo hacerlo yo (o si la Universidad necesita asignar un docente, Loquendo puede hacerlo muy bien).
Esa es una de mis quejas, pero no es la que me ha motivado a ponerme a escribir hoy. No, hoy lo que me enerva es el tema de la evaluación. En mis escasos 3 años y pico de experiencia como universitario he visto muchas formas de asignar notas. Y nunca en Magisterio tanto como ahora en Pedagogía, he visto modos tan horribles de evaluar.
Cuando estaba en Magisterio, me quejaba a veces (sin razón ni conocimiento) de que evaluar por medio de un trabajo o un par de proyectos no aseguraba que hubieras aprendido. Era joven e inexperto, y no sabía lo que decía. Lo estoy comprobando ahora, cuando veo que lo aprendido de memoria se olvida muy rápido, por muy bien que se aprenda, pero que los proyectos y el cómo los hiciste, y el "de qué iban" y el "qué partes tenían", se quedan en la memoria. Y no solo eso, sino que te dan algo de práctica para saber hacer las cosas cuando toque hacerlas.
Este año, he visto la ineficacia de los exámenes llevada al extremo. Se pierde la esperanza en la evaluación final (la evaluación con exámenes, para los que no estéis al tanto de cómo lo llamamos los educadores).
Memorizar nunca es entender, eso está claro. Pero era difícil memorizar sin entender al menos parte de lo que se estudia. Y claro, el argumento es: si se aprende las cosas de memoria para el examen, algo aprenderá (hablamos de aprendizaje significativo, es decir, de comprender lo que se aprende), y además, le sirve al profesor para ver el grado de esfuerzo de los alumnos.
Y aquí es cuando me presento yo, delante de 3 de mis 8 exámenes habiendo hecho un aprendizaje significativo de mis resúmenes de los apuntes. Resúmenes que llevan su tiempo y su trabajo de elaboración, reflexión, selección y comprensión. Resúmenes considerablemente completos, sin olvidar ningún punto importante, aunque esté muy sintetizado. Resúmenes que pasan por alto aspectos particulares por considerarlos poco relevantes para un aprendizaje completo, y porque si los incluyesen, pues obviamente no serían resúmenes, sino los apuntes completos. Y aquí es cuando veo que me llueven las hostias educativas por todos los lados. Al parecer, lo particular, lo concretísimo, lo aplicable a un solo caso, es lo importante. Nos podemos ir olvidando de los aspectos generales que son la base sobre la que se construye todo lo demás. Esto es el mundo al revés y estas son sus leyes. Y si tienes suerte y te sabes la respuesta, seguramente al profesor le parezca corta, por eso de que has sitentizado los contenidos al verte incapaz de memorizar 100 páginas al pie de la letra.
Y así es como me veo, impotente, frente a una pregunta sobre el porcentaje que se destina a las ONG's en la declaración de la renta, sobre si los padres tienen o no poder decisorio en si sus hijos promocionan (no venía en los apuntes, y además lo que se hace en la práctica contradice totalmente la respuesta que me dio el profesor) o sobre la lista de competencias básicas de Ciencias Sociales (harto hice con aprenderme una breve definición de lo que eran, teniendo en cuenta que solo es uno de los 15 cambios que introduce la LOE en Secundaria, teniendo en cuenta que tenía otros 15 para Bachillerato, otros 30 para la LOCE (que no se llegó a aplicar, pero nos la preguntan igual) y otros tantos para las 5 leyes y planes de educación anteriores).
Y sí, sí, soy consciente de que, seguramente, a vosotros también os la hayan jugado muchos profesores. Si no estoy negándolo, ni qutándole importancia, ni diciendo que lo mío sea más flagrante. No, no. Lo que digo es que, si os habéis visto en una situación, sabréis la impotencia, la desesperación y el desgarro emocional que supone. Porque no hay nada peor que ponerle empeño a algo, y te suspendan. Y luego, que venga otro idiota que copió o que le pasaron las preguntas, y saque más que tú (aunque solo sea en proporción estudio/nota).
Y por esto mismo es por lo que no me cortaré, en aquellas asignaturas que considere que los profesores me han estafado y me hayan puesto una nota sustancialmente inferior a la que me merezco por esfuerzo o conocimientos, de irle a llorar al "educador" de turno hasta que tenga una nota que considere, como poco, menos injusta.
Y uno de los mayores problemas de esto es que, por hablar en plural, meto a muchos grandes docentes que me han dado clase y me han hecho aprender (muchos, incluso cosas útiles) y disfrutar aprendiendo. Así que por ellos va un brindis:
¡Por los profesores que no se limitan a un examen para evaluar! ¡Por los que te hacen trabajar en clase y luego lo valoran! ¡Por los que saben hacer preguntas de exámen que se puedan responder con esquemas o resúmenes! ¡Por los que saben evaluar y por los que saben enseñar!
P.D: No me apetece releer esto, así que si me encontráis fallos de coherencia, decídmelo.
martes, 31 de enero de 2012
Angst.
Sí, estoy en el ordenador. Una vez más. Teniendo examen el lunes siguiente.
Porque soy un incosciente. O un irresponsable. O porque no tengo capacidad de concentración.
Y lo peor: estoy angustiado por ese examen.
El hecho de que me queden casi 7 días para prepararlo no me tranquiliza. La asignatura es dura, aunque no es nada que no pueda superar. Y sigo angustiado, aun así.
Tal vez sea que es la primera vez que me salto una primera convocatoria (la de Didáctica General de 1º de Magisterio no cuenta, porque era anual y falte al primer parcial). Esta vez no hay una segunda oportunidad y, al parecer, eso me quita el sueño.
Y mira que nunca he necesitado una segunda convocatoria, ni una segunda oportunidad para estas cosas. Todo a la primera, siempre. Un record personal del que, de momento, puedo estar orgulloso.
Pero ahí está el miedo a que, como dice el refrán, haya una primera vez para todo y suspenda.
Luego está la poca motivación para estudiar esa asignatura. Bueno, cualquier asignatura en general... Pedagogía ha probado ser un desagüe de ánimos, ilusiones y expectativas de futuro. Pero claro, era tener una carrera (y esta vez, Licenciatura) en dos añitos más. Que buen engaño te mete la UBU así, como quien no quiere la cosa...
Claro, va uno, inexperto, y se piensa que le va a abrir todas las puertas. Pero sigo diciéndome que tal vez hubiese sido más fácil coger el trabajo que me daban en alguna de las academias que me llamaron y ale, a ganarse la vida, que ya toca. Así son dos años de anti-pedagogía, sin hacer lo que realmente me gusta, que es enseñar.
Y bueno, lo dicho, que así uno pierde ánimos. Y a los exámenes, añade que te dejan "incomunicado" o, siendo menos exagerados, no te dejan tanto tiempo para hablar con la gente. "Pero si te pasas medio día aquí", diréis. Sí, sí... pero la angustia me impide empezar a hablar, por miedo a entretenerme y perder más tiempo de lo esperado. Tiempo que de un modo u otro, acabo perdiendo igual, y refuerza el sentimiento de angustia.
Y no llevo nada bien la falta de contacto humano, la verdad. Es de esas cosas que me consume por dentro. Añadamos a todo esto mi continua sensación de ser un pesado, de molestar o aburrir a la gente cuando les hablo. Vamos, algo explosivo.
¿Os habéis planteado alguna vez por qué no os abro conversación todos los días si tanto afirmo necesitar el contacto humano y las charlas? Pues sí, por no parecer un pesado. Bueno, por eso y porque muchas veces siento la necesidad de comprobar si vosotros tenéis necesidad o interés de hablar conmigo. Un poco retorcido esto último, ¿no? Pero así es mi mente... miedo a entusiasmarme y a establecer amistad con gente que realmente no tiene interés por tener una relación amistosa conmigo.
Y así es como empezamos hablando de estudios y acabamos hablando de inseguridad emocional. Sublime...
Porque soy un incosciente. O un irresponsable. O porque no tengo capacidad de concentración.
Y lo peor: estoy angustiado por ese examen.
El hecho de que me queden casi 7 días para prepararlo no me tranquiliza. La asignatura es dura, aunque no es nada que no pueda superar. Y sigo angustiado, aun así.
Tal vez sea que es la primera vez que me salto una primera convocatoria (la de Didáctica General de 1º de Magisterio no cuenta, porque era anual y falte al primer parcial). Esta vez no hay una segunda oportunidad y, al parecer, eso me quita el sueño.
Y mira que nunca he necesitado una segunda convocatoria, ni una segunda oportunidad para estas cosas. Todo a la primera, siempre. Un record personal del que, de momento, puedo estar orgulloso.
Pero ahí está el miedo a que, como dice el refrán, haya una primera vez para todo y suspenda.
Luego está la poca motivación para estudiar esa asignatura. Bueno, cualquier asignatura en general... Pedagogía ha probado ser un desagüe de ánimos, ilusiones y expectativas de futuro. Pero claro, era tener una carrera (y esta vez, Licenciatura) en dos añitos más. Que buen engaño te mete la UBU así, como quien no quiere la cosa...
Claro, va uno, inexperto, y se piensa que le va a abrir todas las puertas. Pero sigo diciéndome que tal vez hubiese sido más fácil coger el trabajo que me daban en alguna de las academias que me llamaron y ale, a ganarse la vida, que ya toca. Así son dos años de anti-pedagogía, sin hacer lo que realmente me gusta, que es enseñar.
Y bueno, lo dicho, que así uno pierde ánimos. Y a los exámenes, añade que te dejan "incomunicado" o, siendo menos exagerados, no te dejan tanto tiempo para hablar con la gente. "Pero si te pasas medio día aquí", diréis. Sí, sí... pero la angustia me impide empezar a hablar, por miedo a entretenerme y perder más tiempo de lo esperado. Tiempo que de un modo u otro, acabo perdiendo igual, y refuerza el sentimiento de angustia.
Y no llevo nada bien la falta de contacto humano, la verdad. Es de esas cosas que me consume por dentro. Añadamos a todo esto mi continua sensación de ser un pesado, de molestar o aburrir a la gente cuando les hablo. Vamos, algo explosivo.
¿Os habéis planteado alguna vez por qué no os abro conversación todos los días si tanto afirmo necesitar el contacto humano y las charlas? Pues sí, por no parecer un pesado. Bueno, por eso y porque muchas veces siento la necesidad de comprobar si vosotros tenéis necesidad o interés de hablar conmigo. Un poco retorcido esto último, ¿no? Pero así es mi mente... miedo a entusiasmarme y a establecer amistad con gente que realmente no tiene interés por tener una relación amistosa conmigo.
Y así es como empezamos hablando de estudios y acabamos hablando de inseguridad emocional. Sublime...
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domingo, 29 de enero de 2012
Interlude.
Pequeña actualización. Así, entre exámenes.
De momento, las cosas han ido bien, dadas las circunstancias: una asignatura la llevaba aprobada con parciales y de 7 exámenes que tenía, me presenté a 6 y los 6 aprobados. Nada del otro mundo: dos sobres en dos optativas facilonas, dos notables y un par de seises y pico que espero poder convertir en sietes.
Y puesto así, solo queda Sociales. Tengo 7 días y medio para estudiarlo, y he subrayado unas pocas páginas ya. No debería ser un problema, viendo que los otros los estudié en un máximo de 2 días. Pero hoy no he hecho casi nada y me da angustia por no habler empezado en orden con ello. No, si va a resultar que soy responsable y todo... Jeh.
Y bueno, estudios aparte, ando algo raro. Bueno, venía raro desde hace un par de semanas. Parece que los exámenes me suben la líbido o así (no preguntéis, en serio, mi mente es un lugar muy turbio a veces). Pero desde que acabé la primera tanda, ando como muy sensiblero... no sé. Bueno, más bien dicho, sí que sé, pero intento olvidarlo.
En fin, que a ver si encuento alguna moza que se soporte... o consigo que las amigas me reserven más cantidad de abrazos... jeh.
Y si dejamos las emociones al margen también, pues oye, desde el jueves hasta el sábado he visto a bastante gente: a Marina (que la veo muy poquiño a la pobre, aunque esté aquí), a Manolo, a Da'Nan (aunque fuera fugazmente), a Zar, a Kas, a Cris (sesión de DDR+chocolate+charla) y a Quirce.
Edito: Entre ayer y hoy he hecho unos poquiños cambios. Principalmente, he metido unos vídeos aquí, a la derecha. Unas cancioncejas de mis favoritas de YouTube. Si me veo con ganas, las iré cambiando. Luego, también he cambiado el color de los enlaces visitados, que antes no se veían apenas, y la letra de los gadgets.
Edit 2: Esto no lo va a leer ni el Tato, que me lo sé yo. Sigh. *Sonrisa amarga*
Edit 3: Acordarme de escribir algo sobre las navidades cuando pase el examen de Sociales.
De momento, las cosas han ido bien, dadas las circunstancias: una asignatura la llevaba aprobada con parciales y de 7 exámenes que tenía, me presenté a 6 y los 6 aprobados. Nada del otro mundo: dos sobres en dos optativas facilonas, dos notables y un par de seises y pico que espero poder convertir en sietes.
Y puesto así, solo queda Sociales. Tengo 7 días y medio para estudiarlo, y he subrayado unas pocas páginas ya. No debería ser un problema, viendo que los otros los estudié en un máximo de 2 días. Pero hoy no he hecho casi nada y me da angustia por no habler empezado en orden con ello. No, si va a resultar que soy responsable y todo... Jeh.
Y bueno, estudios aparte, ando algo raro. Bueno, venía raro desde hace un par de semanas. Parece que los exámenes me suben la líbido o así (no preguntéis, en serio, mi mente es un lugar muy turbio a veces). Pero desde que acabé la primera tanda, ando como muy sensiblero... no sé. Bueno, más bien dicho, sí que sé, pero intento olvidarlo.
En fin, que a ver si encuento alguna moza que se soporte... o consigo que las amigas me reserven más cantidad de abrazos... jeh.
Y si dejamos las emociones al margen también, pues oye, desde el jueves hasta el sábado he visto a bastante gente: a Marina (que la veo muy poquiño a la pobre, aunque esté aquí), a Manolo, a Da'Nan (aunque fuera fugazmente), a Zar, a Kas, a Cris (sesión de DDR+chocolate+charla) y a Quirce.
Edito: Entre ayer y hoy he hecho unos poquiños cambios. Principalmente, he metido unos vídeos aquí, a la derecha. Unas cancioncejas de mis favoritas de YouTube. Si me veo con ganas, las iré cambiando. Luego, también he cambiado el color de los enlaces visitados, que antes no se veían apenas, y la letra de los gadgets.
Edit 2: Esto no lo va a leer ni el Tato, que me lo sé yo. Sigh. *Sonrisa amarga*
Edit 3: Acordarme de escribir algo sobre las navidades cuando pase el examen de Sociales.
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viernes, 29 de octubre de 2010
Thursday.
Si. Ayer empezó bien. Clavé ese examen de historia que me preocupaba. Enrique II, la Carta Magna , las Provisiones de Oxford y las consecuencias de la Guerra de los Cien Años. No me atreví a ponerme un 9,5 o un 9 en la autovaloración del examen, porque aunque estuviera seguro de que no me faltaba nada, me parece que hubiera sido un tanto arrogante. Al final me adjudiqué un 8,5. El 10 para Dios y el 9 para mí, decía el profesor de una amiga (o eso asegura ella).
Luego vino la reunión para repartir las prácticas en colegios. Me tocó el colegio que quería, pero en infantil, de modo que solo impartimos 4 horas de inglés a la semana. Claro, me pareció un poco penoso. A lo mejor una profe me apaña las cosas para que pueda estar el segundo mes con una profe de primaria (recemos por ello). Aunque claro, luego, algo me dice que las profesoras del colegio me guardarán rencor por ello. Supongo que la de infantil se lo tomará como que no me gusta su forma de dar clase. Pero bueno, todo se andará.
Luego degusté un nuevo capítulo del manga de Bleach, un tanto penosete, a mi parecer. pero oye, a lo mejor luego evoluciona de forma correcta y se convierte en algo interesante.
Y bueno, la tarde movidita. Había que comprar complementos para disfrazarse por la noche, había que tratar de organizar a los americanos... Bueno, lo de los complementos bien (aunque faltó la pistola, pero bueno, lo puedo pasar). Lo que me da de pensar son los americanos. Creo que no había hablado de dos incorporaciones más recientes: Nick, un chaval ingenioso, que lidera conmigo una revolución contra la ambigüedad y hace puenting desde la catedral; y Alison, una chica muy simpática (y muy guapa ella, todo sea dicho). Bueno, la cuestión es que pedí que se propagara la intención de salir por la noche entre el sector Michigan, pero a la hora de quedar, solo había un chaval, Brendan (no sé si lo había mencionado). Y a los 20 minutos, dice que va a buscar al resto, y vuelve con dos chicas americanas más y la mitad de mi clase (todos ellos luciendo sendos monos de trabajo con sangre de pega). Y no sé que pensar. Tal vez no le caiga bien al sector americano. O no tan bien como pensaba. Y los desengaños sociales no suelo tomármelos bien...
Pero bueno, ahí estuve, con un flamante traje, corbata roja, gafas, el pelo teñido de gris canoso (recogido con un lazo amarillo, muy elegante todo) y una bata llena de sangre (para hacer juego con la corbata. El hecho de que medio burgos estuviera disfrazado y el llvar conmigo a un zombie con traje de ejecutivo (Mr. Lezcano) y una... nosequé lolita (vamos, Andrea con un vestido blanco de lolita, pero lleno de sangre) ayudó a no sentirme extraño enormemente (aunque después de salir como Mayuri el año pasado, estoy entrenado para estas contingencias).
Veremos. Veremos como se desarrollan las cosas estos días...
Oh, casi se me olvidaba que estuve a punto de perder la cartera... Pero esa es una historia para contar directamente, a ser posible en persona o por teléfono.
Luego vino la reunión para repartir las prácticas en colegios. Me tocó el colegio que quería, pero en infantil, de modo que solo impartimos 4 horas de inglés a la semana. Claro, me pareció un poco penoso. A lo mejor una profe me apaña las cosas para que pueda estar el segundo mes con una profe de primaria (recemos por ello). Aunque claro, luego, algo me dice que las profesoras del colegio me guardarán rencor por ello. Supongo que la de infantil se lo tomará como que no me gusta su forma de dar clase. Pero bueno, todo se andará.
Luego degusté un nuevo capítulo del manga de Bleach, un tanto penosete, a mi parecer. pero oye, a lo mejor luego evoluciona de forma correcta y se convierte en algo interesante.
Y bueno, la tarde movidita. Había que comprar complementos para disfrazarse por la noche, había que tratar de organizar a los americanos... Bueno, lo de los complementos bien (aunque faltó la pistola, pero bueno, lo puedo pasar). Lo que me da de pensar son los americanos. Creo que no había hablado de dos incorporaciones más recientes: Nick, un chaval ingenioso, que lidera conmigo una revolución contra la ambigüedad y hace puenting desde la catedral; y Alison, una chica muy simpática (y muy guapa ella, todo sea dicho). Bueno, la cuestión es que pedí que se propagara la intención de salir por la noche entre el sector Michigan, pero a la hora de quedar, solo había un chaval, Brendan (no sé si lo había mencionado). Y a los 20 minutos, dice que va a buscar al resto, y vuelve con dos chicas americanas más y la mitad de mi clase (todos ellos luciendo sendos monos de trabajo con sangre de pega). Y no sé que pensar. Tal vez no le caiga bien al sector americano. O no tan bien como pensaba. Y los desengaños sociales no suelo tomármelos bien...
Pero bueno, ahí estuve, con un flamante traje, corbata roja, gafas, el pelo teñido de gris canoso (recogido con un lazo amarillo, muy elegante todo) y una bata llena de sangre (para hacer juego con la corbata. El hecho de que medio burgos estuviera disfrazado y el llvar conmigo a un zombie con traje de ejecutivo (Mr. Lezcano) y una... nosequé lolita (vamos, Andrea con un vestido blanco de lolita, pero lleno de sangre) ayudó a no sentirme extraño enormemente (aunque después de salir como Mayuri el año pasado, estoy entrenado para estas contingencias).
Veremos. Veremos como se desarrollan las cosas estos días...
Oh, casi se me olvidaba que estuve a punto de perder la cartera... Pero esa es una historia para contar directamente, a ser posible en persona o por teléfono.
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viernes, 8 de octubre de 2010
Guilt.
Sigh.
Me he perdido media clase de Bases Psicológicas de la Educación por ir a pedir el justificante de que no tengo antecedentes penales. Lo necesito porque quiero echar la solicitud de un mes de prácticas en Londres. Y eso que ni siquiera se si iré (fundamentalmente porque no me veo capaz de valerme por mí mismo un mes).
Y luego me he perdido media clase de Literatura Inglesa porque Pernas me llamó para ver si salía un poco antes y así hablábamos algo.
Y me siento bastante culpable por lo último. Por lo primero no, porque firmé en la hoja de asistencia, y avancé en el trabajo como si no hubiera perdido nada de tiempo, y porque me quedé preguntando dudas a la profesora (que es la forma sutil de hacer la pelota: hacer que te interesas por la asingnatura, aunque en realidad, me interesa, no es fingimiento). Pero en Literatura... no he firmado en la hoja, no sé que habrán hecho en el tiempo que he perdido... Sigh, esperemos que las cosas salgan bien.
Me he perdido media clase de Bases Psicológicas de la Educación por ir a pedir el justificante de que no tengo antecedentes penales. Lo necesito porque quiero echar la solicitud de un mes de prácticas en Londres. Y eso que ni siquiera se si iré (fundamentalmente porque no me veo capaz de valerme por mí mismo un mes).
Y luego me he perdido media clase de Literatura Inglesa porque Pernas me llamó para ver si salía un poco antes y así hablábamos algo.
Y me siento bastante culpable por lo último. Por lo primero no, porque firmé en la hoja de asistencia, y avancé en el trabajo como si no hubiera perdido nada de tiempo, y porque me quedé preguntando dudas a la profesora (que es la forma sutil de hacer la pelota: hacer que te interesas por la asingnatura, aunque en realidad, me interesa, no es fingimiento). Pero en Literatura... no he firmado en la hoja, no sé que habrán hecho en el tiempo que he perdido... Sigh, esperemos que las cosas salgan bien.
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