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sábado, 28 de abril de 2012

Diamonds.

¿Ha pasado un buen tiempo desde la última vez que pasé por aquí, verdad?
Pues sí. Cosa de la universidad, principalmente. Las prácticas por la mañana y las clases por la tarde creaban un horario-tenaza que apenas me dejaba respirar. Y eso sin añadir las clases particulares que doy (ahora más que antes, que tengo cliente nueva) ni la academia. Y bueno, alternado con eso, pues cosillas de las II Jornadas de Manga y Ocio Alternativo (nos van a quedar geniales, aunque se nos vaya el dinero en ello) y los múltiples líos y momentos de angustia con los que muchas veces os habré deleitado. Vamos, que he pasado una larga racha de trabajo, exámenes, trabajos de clase, reuniones, presentaciones, lip-dubs (esto es lo más rayante de todo) y personas enfadadas conmigo (o yo con ellas).
Pero de todo se aprende. Y esta vez he aprendido que soy resistente. He pasado una racha dura, pero yo he sido más duro.
Sin embargo, no creo que sea algo exclusivo de mí. Todos somos resistentes, recios como los diamantes. Y esa es la palabra clave de hoy: diamantes. Somos todos diamantes: al nacer somos como diamantes en bruto, altamente imperfectos y burdos, carentes de forma definida. Luego, según crecemos, en la familia y la escuela vamos siendo tallados, vamos ganando en genialidad, belleza y perfección, hasta convertirnos en piezas únicas, irrepetibles y grandiosas. Con muchas  facetas, pero sin dejar de ser un solo ente. Brillantes. Resistentes. Eternos. Y con un valor incalculable.

lunes, 28 de febrero de 2011

Elf.

Como alto elfo, no puedo hacer otra cosa que miraros a vosotros, los humanos, con curiosidad.
Sí, no hay otra palabra para describiros que no sea curiosos.
Sois impulsivos; lo quereis todo aquí y ahora. No sabeis esperar, ni teneis paciencia como los de mi raza. Esperar un mes se os hace eterno, mientras que a nosotros una década se nos hace asequible.
Sois ambiciosos; nunca os parece suficiente lo que teneis. No conoceis el significado de la conformidad. Buscais tener no solo lo vuestro, sino lo de los demás, mientras que los de mi raza nos conformamos con aquello que se nos da por naturaleza, y lo aprovechamos y valoramos al máximo.
Os reproducís como conejos y os expandis por el mundo sin ton ni son, sin la más mínima preocupación por si dicho mundo podrá albergar a las criaturas que engendreis o si podrá soportar vuestra forma de vida.
Sois corruptos, egoistas y vanidosos. Os apuñaláis los unos a los otros. Os aprovechais de los débiles. Esclavizais a los demás. Os apoderais de lo que no os pertenece como si tuvierais pleno derecho a hacerlo.

Y sin embargo, os va bien.
Prosperais. Teneis fuerza de voluntad.
Y a veces, solo a veces, sabeis hacer las cosas como es debido.
Eso es lo que os hace curiosos.

¿Habéis oído ese refrá que dice "Una manzana podrida pudre a todas las demás en la cesta"? Pues a vosotros os pasa lo contrario: un humano excepcional puede salvar a centenares de humanos. Es por eso que os respetamos. Pero no os olvideis: los altos elfos no toleraremos que os paseis de la raya.

viernes, 1 de octubre de 2010

Selfishness.

Tendría poco sentido hablar de egoismo en la entrada anterior sin hablar de mi visión del egoismo.
A mi modo de ver, un ser humano no puede hacer una acción no egoista, pero no por eso es alguien perverso. Todo depende del tipo de recompensa o beneficio que recibe el que hace una acción.
Supongamos que yo le dejase los apuntes de una asignatura a un compañero de clase con el objetivo de que él me dejara los apuntes de otra asignatura, o con el objetivo de que me diera en pago algo, de modo que si no lo hiciera, yo dejaría de pasarle apuntes o incluso de hablarle. Eso sería una acción gravemente egoista.
Supongamos que yo hago lo mismo que antes, pero con la diferencia de que yo anticipo la posibilidad de que no me deje los apuntes y, aun así, yo le doy los mios. Suponiendo que, en caso de que no me dejara sus apuntes, yo le seguiría hablando y no le guardaría un rencor profundo (podría estar levevemente resentido por considerar que no hay un beneficio igualado, eso sí), sería una acción moderadamente egoista.
Supongamos que le hago un regalo a un amigo, teniendo en mente la posibilidad de que él me haga otro regalo más adelante, pero sin que ese sea el motivo de mi regalo, sino que el principal motivo sería el de verle feliz. De ese modo, yo sería feliz, viendo su alegría. Esa sería una acción levemente egoista.
Y supongamos que ahora, yo ayudo a alguien que no me cae particualrmente bien (pero tampoco mal, que no soy ningún santo) y lo hago con la única motivación de pensar que, al final de mi vida o tal vez antes, Dios me recompensará de algún modo. Al no tener la seguridad de que eso sucederá, considero que sería una acción mínimamente egoista.

De este modo, cuanto menos tangible sea la recompensa, cuanto menos sea la probabilidad de recibir la recompensa y cuantas más personas se beneficien de tu acción, menor será el egoismo. Pero siempre será egoista, porque en el final de la cadena de causalidad, estará la necesidad de atraer atención, de ganar amistades, de complacer a quienes te importan, de ganar la vida eterna, de recibir un favor, etcétera. Y en el fondo, si recibimos beneficio, es que lo hacemos por egoismo.

Humanity.

Supongo que ser humano no es malo del todo, y sin embargo, no puedo dejar de sentir un cierto desprecio por todos los humanos en general, yo mismo incluido. No tiene que ver con nadie o nada en concreto, es simplemente lo que implica la humanidad.
Ser humano implica un gran egoismo e insolidaridad. En el fondo, el humano común no piensa en nada salvo en sí mismo, bien sea de forma directa o indirecta. Pero lo peor es que es súmamente autocomplaciente. Dale un trabajo fijo con buen sueldo y una famila estable y dejará toda ambición para sumirse en el hedonismo de su genial situación.
No. Solo hay cuatro tipos de humanos que merecen la pena: los héroes, los santos, los genios y los muertos. Los héroes nunca se conforman y siempre aspiran a más para sí mismos y para los suyos, los santos abandonan el egoismo y se sacrifican para entregarse a los demás, los genios no se conforman con lo que hay y buscan revolucionar el mundo para ayudar a los demás. Y los muertos... los muertos no aspiran a más, pero no hacen daño. Los muertos ya han hecho las paces con el Creador.